“El sustituto del azúcar”

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Sucralín profesional: la alternativa al azúcar

Editor Sucralin

abril 12, 2022

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Las tendencias a comer más saludable, y llegar a las personas que no pueden tomar azúcar, está haciendo que se busquen alternativas que puedan reemplazarlo. Sucralín es una apuesta segura.

Lo hemos podido percibir en la Feria de Alimentaria de este mes de abril, la gastronomía saludable y sostenible está tomando una gran relevancia. Las tendencias hacia que el mercado se dirige a una disminución gradual del azúcar como ingrediente endulzante. Sus contraindicaciones, como la hipertensión, las caries, diabetes, cardiopatías y la obesidad son suficientemente importante para que la industria esté concienciada en encontrar alternativas reales al azúcar. Y esta nueva realidad, sitúa a Sucralín en una privilegiada posición para dar un gran salto empresarial.

Un producto adictivo, y muy rentable

Algunos estudios señalan que el azúcar es un producto adictivo. El cerebro reacciona a la sacarosa como a muchas drogas y su consumo habitual provoca un síndrome de abstinencia: siempre queremos más. Otros informes cuestionan que se pueda hablar de adicción, pero algo no está en discusión entre los científicos: el cuerpo se acostumbra a la cantidad de glucosa que se le suministre; de ahí aquello de querer siempre más. Pero, sin duda, esto tiene un impacto directo en la industria: le ofrece una demanda estable o en crecimiento, y, por tanto, es potencialmente muy rentable.

Luego llegó la obsesión por la figura y por la alimentación saludable y la industria del azúcar se enfrentó a uno de sus peores situaciones. Sin embargo, a medida que los consumidores reducían el azúcar que tomaban directamente, otra industria crecía y se aliaba con la azucarera: la de los alimentos preparados. Las propiedades adictivas y también conservantes de todo tipo de azúcares, procedentes de fuentes cada vez más diversas, eran muy atractivas para este tipo de nuevos productos envasados y ready to eat, que se han impuesto en las mesas de medio mundo con el auge del modelo de consumo occidental: más urbanita, más inmediato, menos natural.

El azúcar se colaba así en productos dulces y salados, en bebidas, postres e incluso primeros platos y se escondía bajo una multitud de nombres diferentes imposibles de reconocer por el consumidor: dextrosa, jugo de caña evaporado, maltosa…

Sucralín: una oportunidad saludable y rentable

El azúcar es una commodity, un producto tan básico que la industria apenas puede innovar para diferenciarse de sus competidores. Y además, ya sea extraído de la caña de azúcar o de la remolacha, el producto final es idéntico, y sin valor añadido. El consumo disminuye en muchos países desarrollados, pero sigue imparable entre la nueva clase media, especialmente la asiática. Sin embargo, las nuevas enfermedades asociadas, ya han lanzado la voz de alarma en estos países.

Y es ahí donde entra Sucralín, un edulcorante de origen natural, viene precisamente de la caña de azúcar, y que está revolucionando este mercado tan atomizado. ¿Por qué? Pues porque a través de su innovación y desarrollo, ha conseguido un producto final excepcional: que lo pueden tomar todas las personas, incluidas las personas con diabetes y otras intolerancias como la lactosa o los celíacos. Porque se ha conseguido crear el verdadero sustituto del azúcar… que sabe a azúcar.

Tras años de éxitos entre la población que buscaba una verdadera alternativa al azúcar, mucho más saludable y que no perdiera su gusto dulce y agradable, poco a poco hemos ido introduciéndolo en el mercado profesional. Algo lógico, el azúcar en sí no está de moda, ayuda a que el sobrepeso en las personas crezca de manera exponencial año tras año, al igual que las enfermedades que se le asocian (hipertensión, cardiopatías, etc., y la sociedad se está concienciando a seguir dietas mucho más saludables y que dejen el azúcar fuera de juego. Pero hay productos que carecen de sentido si se dejan de elaborar con el azúcar, y entonces, ¿qué? Pues la respuesta es Sucralín.

Sucralín además de conseguir una textura muy similar al azúcar y un gusto idéntico, ha conseguido algo todavía más importante, que se puede utilizar para cocinar, y sin perder sus propiedades. Eso fue el detonante que entrásemos en el sector profesional, con unos argumentos muy poderosos: podíamos ofrecer un producto con todas las propiedades del azúcar, las buenas, y sin sus contraindicaciones, las malas.

Pero eso no es todo, nuestro Sucralín es muy endulzante, con pruebas confirmadas por nuestros clientes de equivalencias de 7-10g de azúcar ¡por sólo 1g de Sucralín! Algo que lo hace muy rentable, porque su uso se economiza de manera considerable, y dura muchísimo.

Llegar a personas que han renunciado al azúcar por llevar una dieta más saludable o bien porque son intolerantes, como las personas con diabetes, también hace muy atractivo desde el punto de vista profesional y económico (mayor facturación). Implementar nuevas categorías de clientes a los que se había dejado por las incompatibilidades que aporta el azúcar.

Estamos ya en muchas empresas que antes utilizaban azúcar y que ahora, o bien lo sustituyen por Sucralín, o bien han creado nuevas líneas de productos basados en Sucralín, para llegar a más personas. Caramelos, pasteles, bebidas,  mermeladas, golosinas, chocolates, lácteos, etc., son algunos de los productos en los que ya estamos introducidos.

Y aunque llevamos un buen tiempo en el mercado, más de una década, los cambios de hábito no son rápidos, pero si firmes cuando se producen, y cada día notamos nuestra fuerza cuando convencemos a nuevos clientes del sector profesional a hacer el cambio. La confianza se adquiere con las pruebas del producto, y después con la respuesta positiva del consumidor  final.

Por eso, uno de nuestros objetivos empresariales es llegar a cuantos más profesionales del sector que podamos, para que prueben Sucralín y luego vean que somos una alternativa y además, un complemento a la línea de sus productos hechos con azúcar.

El futuro del azúcar como alimento es incierto, pero el futuro de Sucralín está asegurado.

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